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Y cada sábado morir en la pista. Tunacola aniversario 10 años en la Casa Gris de Santiago, review sábado 31 de agosto de 2019

Tunacola 10 años Casa Gris 31.08.2019 @godoyphotoshoot WalkingStgo 24

Texto por Matías Apablaza / Fotos por Miguel Inostroza Godoy

El fin del mundo sucederá en un tiempo más. Aunque no conozcamos el momento exacto de la extinción, sí sabemos que hay un suceso digno de bailar como si todo fuera a acabarse en las próximas horas. Este suceso fue el sábado 31, último día de agosto, cuando Tunacola celebró 10 años de trayectoria en Casa Gris y a sala llena. Antes de que el show comenzara, pasadas las 10 PM, nos sentíamos expectantes de lo que no sería una noche cualquiera, sino una noche movida, enérgica, también madura y nostálgica.

Cuando ya queríamos que la banda apareciera, el escenario se fue a negro. Colgada del cielo de Casa Gris –espacio cómodo y emplazado en pleno Purísima ahí en Bellavista–, la bola de espejos dejó de reflejar las luces y sonó la voz del español de YouTube, el de tutoriales, spoilers y conspiraciones. Esa voz robótica y sampleada daba la bienvenida a Tunacola. Primero apareció el baterista Luis Tata Bigorra, luego la banda integrada por trompetistas, guitarrista y bajista, vestidos de overol y calzas plateadas. De ahí entró DJ Caso y se vitoreó a quienes esperábamos: Richi Tunacola, de pelo rosado y overol, y Paz Court. Ambos interpretaron la estimulante versión de “Sudamerican Rockers”.

En esta primera parte hubo un recorrido de los temas del primer y segundo disco, “Tunacola” (2011) y “Todos los Veranos del Mundo” (2014). “Miami Vice” y “Coco Matai”, por ejemplo, se tocaron a trío, con la participación de Loki Da Trix, rapero neoyorquino, para combinar el Hip Hop, la electrocumbia y el latin house. Ambos temas confirmaron que lo que estábamos viviendo era una fiesta que exploraba lo mejor de Tunacola, la expresión de sus timbres tropicales, melancólicos y delineados por la limpieza experimental del tornamesista DJ Caso.

Ya estábamos en una atmósfera de camisas floreadas, cócteles, romance y flirteo. Yéndenos a buscar el nirvana a la disco, tras sábados dando nuestras vidas en la pista, sonó “Danky” con su sensación robusta de fin de fiesta. Aquí se cerró la primera parte del concierto y entró un cuarteto de cuerdas que hizo que este estado veraniego se tomará una pausa. La reflexión, la calma, el tono de “Polaroids Flashbacks” y de “Lotaedra”, además de la entrada de Fernanda Moroni –quien se integró a la banda en 2016 luego de un proceso de casting– hicieron del show una zona más baladística, flotante, etérea y desdibujada.

Tras la salida del cuarteto apareció otro invitado. Junto a (Me llamo) Sebastián interpretaron “Un Mundo Para Mí”, canción de “En el Centro de la Fiesta Está el Vacío, Pero en el Centro del Vacío Hay Otra Fiesta” (2018), último disco que Tunacola lanzó. El tema, equilibrado y a veces solemne, hizo emerger la voz trabajada de Sebastián Sotomayor. Flotaba y tenía potencia, consiguió un efecto que solo con Richi y la banda en vivo podía lograr. Después, ya solo era momento para los hits, como “Guachita” y la que titula el disco “Todos los Veranos del Mundo”. También era momento para “Hazla Corta”, más rockera y que demostró la variedad de géneros musicales y texturas por las que Tunacola transita.

Solo con el teclado, Richi puso en escena “La Rabia”, tema que logra capas atmosféricas y texturas bajas, donde la voz murmura y se resalta. La letra genera un aire oscuro, absurdo de hecho: “Y es que estamos locos/ Perdidos y locos/ Hijos del fuego inesperado de un incesto celestial/ Equivocados, incoherentes/ Saldremos mal en esta foto, esta otra y todas las demás”. Luego vino “Tú”, con la misma cadencia, la misma atmósfera que nos invitó a un vacío, como si no importara nada ni siquiera la fiesta.

El concierto terminó con “Tornado”. Fue el cierre para dos horas de baile, coqueteo y zonas psicotrópicas que no rehuían de la intromisión en la personalidad. Era la previa para lo que más rato se transformaría en una fiesta y no habría más posibilidad que morir en la pista. Finalmente, quisiera citar lo que el poeta Felipe Cussen señaló en un post sobre lo que fue el show y lo que es Richi Tunacola:

El único capaz de componer como Vince Guaraldi, dar consejos como Pilar Sordo, hacer arreglos como Burt Bacharach, rapear como Gerardo, bailar como Juan Antonio Labra, tocar piano como Richard Claydermann, contar chistes como Ricardo Meruane, armonizar como Debussy, dirigir una orquesta como Horacio Saavedra y levantar los brazos como Jimmy Swaggart.
El pionero de la experimentación capilar.
El titán del Nintendo.
El as de las secuencias.
El paladín del reverb.
El chacal del cencerro.

Galería de fotos @walkingstgo

Publicado el 02.09.2019
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