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Tenemos explosivos: gritos melódicos poéticos.

Tenemos Explosivos Sala Metrónomo 05.07.2019 WalkingStgo 7 2

Review Tenemos Explosivos, Joliette (MX) y Lerdo en la Sala Metrónomo de Santiago, viernes 5 de julio 2019 / Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Miguel Inostroza Godoy.

El viernes pasado en Espacio Metrónomo se realizó en Santiago la presentación de cierre del disco Victoria de Tenemos Explosivos. La emoción del lugar estaba contenida y ansiosa debido a que no tocaban desde diciembre del año pasado en Espacio San Diego en el concierto titulado “Hombres y Animales”. Además la expectación era extasiada pues se rumoreaba entre pasillos que la banda mexicana Joliette venía a desplegar calidad y emoción junto a ellos. Varios esperaban encontrarse por primera vez con esta banda en vivo, ya que nunca antes habían pisado Latinoamérica.

La jornada comenzó con Lerdo, banda trío formada en el 2005. Ellos son un viaje que divaga entre un punk rock experimental explosivo y desenfrenado. Comenzaron con “Gran Cañón”, “El líder y su festejo” y “Living”. Gritos poéticos esquizoides y vomitivos, honestidad desde las entrañas musicales, sonidos frenéticos ligados a mutaciones sonoras. Estas son las palabras descriptivas que tengo y que me hacen pensar que su propuesta es prolija y colmada de técnica. Su música es amplia y coquetea con el mathcore, noise rock e incluso podría decir que con un grindpop. Son ruido sonoro que el espectador observa con atención como tratando de entender esta propuesta. Son una montaña rusa desgarbada. Terminaron con los temas “Gallardía ecuestre” y “Feudo”. El último tema fue “Kynodontas” en donde una guitarra distorsionada terminó en el suelo sonando.

Ya al finalizar Lerdo, el lugar estaba pululando energía explosiva. Joliette, banda estandarte del DIY mexicano venía después y el público expectante comenzaba a llenar el espacio. Adelante se conversaban las características de las bandas de la jornada, poesía y música eran las palabras que aparecían en mi cabeza al pensar en ellas. Algunos músicos se paseaban saludando, añorando y compartiendo. Se vendían poleras y discos y el ambiente me recordó a esas tocatas hardcore de antaño, cuando el mensaje social y lírico era real. Cuando el compañerismo y la fraternidad se sentía.

Al comenzar Joliette el desenfreno del público fue instantáneo. Esta banda es una bomba que se instala en tu cabeza y explota incesante una y otra vez. Es una pistola que se dispara incansablemente con balas que pasan por tus sesos para finalizar retumbando en tus tímpanos. Sus matices postharcore e instrumentales generan una agresión auditiva que me recuerdan a bandas como Converge o The Dillinger Scape Plan. Hay un estilo desquebrajado, caótico y a la vez orgánico.

Comenzaron con las canciones “II Yonzorno”, “Todos Odian” y “Quiral”. Allí se podían apreciar los gritos agresivos del vocalista en conjunto con el sonido de las guitarras que resaltaban por sobre los otros instrumentos.

Hay una mezcla experimental del postrock camuflada, a veces, con melodías ligeras. La repetición de sonidos trastocan diferentes niveles de la percepción sensorial.
Las letras deambulan en la emocionalidad. Rabia, ira, impotencia son las sensaciones transmitidas que hacen que cierre los ojos y cabecee para escuchar la lírica. Suena finalmente “Todos odian” y escucho “salté del precipicio/ y aterricé en otro laberinto”. Joliette es desahogo en doble pedal.

Finalmente se presenta Tenemos explosivos. El lugar está repleto. Comienzan con “Regreso a casa” y “Hombres que casan lobos con las manos”. El público se sabe las canciones y las letras poéticas son coreadas al unísono. Las voces de la multitud están empapadas de emoción. La energía se desata y la euforia se hace presente.

El fenómeno de esta banda es extraño, pienso. Las personas cantan, en estos tiempos, las letras cargadas de política, de historias familiares, de emociones confusas y de micromundos moleculares internos. En “La libertad absoluta y el terror” el discurso introductorio es recitado por todas las voces. También en “El misterio de Kosovo” se alude en el discurso prelimitar a la causa mapuche. Hay una unión entrañable entre el espectador y los músicos.

La noche se torna álgida y entre canciones se produce un silencio. Alguien cayó mal en el stage dyving. Momentos de urgencia y preocupación. Luego de unos minutos la presentación siguió. Ya finalizando continuaron con “Uroboros” y “Rey de Creta”. Finalmente terminan con “Victoria” cerrando un ciclo de un disco cargado de historias personales, de evolución musical, de frustraciones y de trabajo a distancia.

Tenemos Explosivos

Joliette

Lerdo

Publicado el 11.07.2019
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