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Subradical y Montoyas: rapidez, emoción y crudeza

Montoyas Bar de Rene 19.03.2019 WalkingStgo 11

Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Miguel Inostroza Godoy.

El martes pasado en el mítico Bar de René se presentó Subradical acompañando a la nueva banda de punk rock Montoyas para presentar su primer EP realizado en Estudios Calavero.

El bar funcionaba como siempre, las mesas estaban llenas afuera y las caras conocidas empezaban a llegar de a poco creando un ambiente familiar. Las cervezas se servían, el humo del cigarro entraba por los pulmones y sonaba de fondo Alice in Chains.

Montoyas, banda conformada  por Pelao Ojeda en batería (Ex Voodo Zombie, Larrytrask y Jesusto), David Cáceres en guitarra (Ex Mierdaster, Durango 95 y Rey 6 ), Pancho Mardones en la voz e Ignacio Pascal (Saumerio en la tumba) en bajo lograron una presentación decidida e intensa. Esta es una banda que se destaca por traer a la actualidad los clásicos sonidos del punkrock, pero su singularidad recae en los cambios de ritmo que varían desde lograr una velocidad y rapidez de mosh para luego poder pasar a una lentitud emocional en donde las letras escritas por Mardones te llevan a una intensidad antigua y profunda.

Estos comenzaron con A pesar, canción que tiene un sonido de punkrock surfeado y que logra una sensación ondulante en conjunto con los coros y la batería. Mardones desde un comienzo se mueve en el escenario, está sin polera y empieza a transmitir y generar un ambiente lleno de fuerza.

Tocaron también Otis, la cual empieza con una intro de punteo rifeado de guitarra, donde se incorpora una batería seca y rápida para  luego escuchar una voz iracunda que dice  “Una de Otis Redding y una cerveza caliente” verso que hace referencia a Otis, el cantante emotivo de soul. Luego viene un punteo de bajo acompañado por la batería y la oración que dice “No tener, nada que hacer/Sin luz sin agua, nada que perder/A la chucha me fui, me levante /Ya no te tengo miedo esta vez.” Claramente esta canción habla de pasar un mal momento en la cotidianeidad y tener las fuerzas para seguir adelante.

Miguelito, canción dedicada a Max Puga, comienza con aires de folk y me recuerda a la canción de Against Me! “Reinventing Axl Rose” debido al cabalgeo o trote que presenta. Esta es una adaptación de una canción tradicional chilena peruana de los 60’ que narra la historia de un niño cuyo padre es minero y muere en el derrumbe de una mina. Por lo mismo el verso que dice “Papi, papi, por que me dejaste/Se que allá en el cielo junto a mi mamita estas” suena como un rezo gritado y desgarrador.

Luego vino Tatuaje, canción lenta y que escapa de las canciones con ritmos veloces. Acá Pancho toma el micrófono con fuerza, se hinca y transfiere energía conmovedora al público. Existe aquí una valentía al presentar una canción en donde solo hay voz y guitarra. Sin embargo, esta la unen con Quizás, logrando una fusión de lentitud y emoción que se trasplanta a una melodía fuerte y cruda.

Ya finalizando tocan Martin y Cristian, canción compuesta para los que ya no están. Momento emotivo de la jornada dado que fue dedicada a Shazam, amigo y compañero del rock and roll fallecido hace unos días. Varios del público hicieron un salud y lo recordaron. Terminaron con Mis muertos.

Subradical ya tiene historia, son años de escenarios y experiencias. Estos se podrían clasificar como un harcore punk crudo y gritado que rememora las tocatas de la adolescencia, sin embargo es difícil ponerle una etiqueta.

Para ser un día Martes, hay bastante público. Estos comienzan con las canciones Contingente y Entierro y ya nos adentramos a un viaje por las entrañas con esa voz encigarrada y energética. Esta banda es potencia y escape. Es un golpe a los oídos para los más melódicos y un uper cut para los que les gusta más el metal.  Con canciones cortas como No me digas eso, con guitarras precisas, ellos tocan un punk rock de la rapidez.

Estos juegan en el escenario, pareciera que conforman una sinapsis entre ellos. Por ejemplo luego de la canción Esto ya ha pasado antes, se produce un cambio de instrumentos entre Pato Larraín (Bajo y voces) y Alberto “Rojo” Castro (voz y guitarra) y aún así la agresividad, y el desenfreno siguen en pie con las canciones siguientes como Corro con los días o No me gusta. Claramente poseen una identidad musical singular que produce descargas físicas a quién lo observa. Finalizan con Sexo y Llega el tiempo. Más de alguno encontró que deberían haber tocado más tiempo, pero los gritos desesperados, el cabeceo, el hxc bailable a veces, el “Altiplanic Song” de Palomita y la explosión de energía que retumba en el pecho logra que pensemos que siempre es bueno escuchar a Subradical.

Fotos Montoyas

Fotos Subradical

Publicado el 21.03.2019
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