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Review Niña Coyote eta Chico Tornado + Magaly Fields en el Bar de Rene de Santiago, 27.11.2019

Niña Coyote eta Chico Tornado Bar de Rene 27.11.2019 @WalkingStgo 50 scaled

Las noches áridas de Santiago

Texto por Matías Apablaza / Fotos por Miguel Inostroza Godoy / 27.11.2019

Con un estilo definido, con quizá su mejor trabajo de estudio realizado hasta el momento, los vascos Úrsula Strong y Koldo Soret, que componen el dúo Niña Coyote eta Chico Tornado, visitaron el Bar de René el pasado miércoles 27 de noviembre. El show, tras presentarse en Argentina, fue la previa a Concepción y al gran evento que les espera en Bar Loreto, junto a Perrosky. En el René los telonearon Magaly Fields que, con una muestra cercana a la media hora, calentaron los motores al paso del rock enérgico y el punk. 

Ya estaba todo listo. Poco antes de la medianoche, aparecieron vestidos de rojo Úrsula y Koldo en el escenario. Sonó la cadenciosa y sexy “Errautsak”, primera pieza de Aitzstar, disco de este año que mezcla riffs, una batería aplastante y una voz eléctrica, dosificada. Después vino “Cabezacubo”, segundo tema en línea de la última producción y que determinó algo: esa noche veríamos lo mejor de los stoner, lo mejor del imaginario que imprimió el dúo y la diversidad de sonidos áridos que a Niña Coyote eta Chico Tornado no les gusta definir ni catalogar. 

Las poco más de cincuenta personas que estábamos en la sala trasera del René ya nos sentíamos más destapadas, entrábamos a la atmósfera desértica que el dúo gozaba a medida que empuñaban sus manos y electrificaban la noche cálida. Siguieron con la blusera “Txaman”, del primer disco, y que entibió el ambiente plagado de cervezas, sudor, poleras arremangadas, torsos, ventiladores, movimientos toscos y suaves al mismo tiempo. 

De lo mejor fue el cuarto track, “Jungle Tornado”, cuya batería dirigida por Úrsula define el sonido evolutivo, humeante, que tienen y es un legado quizá de la cadena de referencias que a ambos les gusta soltar: Black Sabbath, Sex Pistols, Rage Against The Machine o Cramps. Con “Coyete Trail” pasamos a Eate, álbum caracterizado por la resonancia seca, el crujido de los riffs y el estruendo del desierto del oeste norteamericano o del de Atacama que se nos viene de cerca, que llega con toda su aridez a Santiago cada vez que la temperatura asciende los 30 grados. 

Para la sed. Sentirse en un capítulo álgido de Breaking Bad mientras se cocina metanfetamina azul, o en el documental El final del día que retrata la espera del fin del mundo en Quillagua, un pueblo sin agua del norte, a orillas del contaminado río Loa por la acción minera. Así se hicieron oír “Neu Ta Zeu” o “Backintown”. Ya tenían los ánimos enardecido en el público, ya se mosheaba. Ese azuzar no podía sino ser réplica de terremotos, tsunamis, contestación del movimiento social en las calles, que suma su sexta semana de paros y huelgas y sin el cese de la represión. 

El show terminó con la suma del cover “Killing In The Name” de Rage Against The Machine, “Ariñau” y “Lainoa”. Era lo que esperábamos para un cierre magistral. Las paredes del René restallaban a pesar de la luminaria enceguecedora. Era el inicio de la noche árida en medio del centro de una ciudad zombi, oscura, de semáforos desmembrados. El murmullo de los parlantes quedaba en los oídos, así como la batería urgente y el riff y los stoner.

Niña Coyote eta Chico Tornado

Magaly Fields

Publicado el 29.11.2019
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