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My Strange Addiction: La irracional relación de Billie Eilish con The Office

Escrito por Karin Ramírez Raunigg.

Encontrar inspiración en banalidades cotidianas como el sonido de los semáforos, puede sonar algo descabellado; no obstante, para Billie Eilish es parte de una práctica común de su hiperactividad.

Hablar de Billie Eilish supone siempre aventarnos a un brainstorming imponente respecto del impacto de su propuesta artística en el terreno musical y en lo performático porque siempre sale de los márgenes de lo tradicional.

La capacidad propositiva de abstracción de contexto, sumado a la plasticidad técnica con la que Billie se permite transitar espacios creativos tan recónditos, la posiciona como una de las artistas más vanguardistas dentro del mapa artístico, llamando la atención no solo por su formación en expresiones culturales, sino también por su hipercreatividad.

La irrupción de “Six Feet Under”, la sutileza de “Ocean Eyes” y su consolidación con el álbum “Happier Than Ever”, dan cuenta de la profundidad del trabajo propuesto por la artista en términos técnicos. Sin embargo, no solo de capacidad técnica se construye el proyecto artístico de Billie Eilish, sino que también se destaca por la alta capacidad de convocatoria en marcos de construcción de identidad y sentimiento de pertenencia en millones quienes conectan con sus letras y sucumben ante brillantes armonías.

El alza en las escuchas producto de la crisis socio-sanitaria derivada de la pandemia por COVID-19, dejan de manifiesto la necesidad de multitudes a lo largo del globo mundial de identificarse en contención por medio de líricas que pusieran en el centro la incertidumbre como uno de los tópicos más relevantes de un momento en la historia de la humanidad, donde la fuga parecía no existir. De este modo, la posibilidad de acceder a shows en vivo se transformó en una experiencia tan trascendental como vital, por cual la presencia de Billie Eilish en la onceava versión de Lollapalooza Chile se transforma en una de las visitas más esperadas.

La trayectoria de la joven artista siempre está acompañada de sus propias experiencias, pero también de sus propios pesares o “fantasmas interiores”. No obstante, la plasticidad e increíble capacidad de encontrar inspiración en los lugares más recónditos, la lleva incluso a encontrar inspiración en la serie televisiva “The Office”, serie que según la revista Rolling Stone, es una de las 100 mejores sitcom de todos los tiempos. Ver video Instagram

El álbum “WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?” es un disco robusto de principio a fin. La articulación análoga de registros musicales que ponen en su base herramientas digitales, son las estructuras que caracterizan parte del trabajo de Billie Eilish, quien produce codo a codo con su hermano Finneas O’Connell, dejando de manifiesto que dos cabezas “piensan mejor que una”.

Las 14 canciones que componen el oscuro LP muestran las diversas partes que construyen el carácter del proyecto musical de Eilish, por lo que el fanatismo acérrimo también es parte de este sistema de creatividad, plasmándose en “My Strange Addiction”, puesto que durante los casi 3 minutos que dura esta canción, The Office es protagonista de tan pegajoso track.

En marcos del proceso creativo, la artista reconoce que este tema fue escrito en primera instancia por su hermano, no obstante, al momento de escuchar la base, Billie estalla en risa recordando el icónico episodio 17 de la temporada 7 titulado “Threat Level Midnight”, reconociendo que el tempo utilizado le recuerda el espíritu de la serie norteamericana.

El track inicia directamente con el sampler del icónico parlamento donde Michael Scarn demuestra sus más profundos sentimientos en un espacio siempre fuera de contexto: “No, Billy, I haven’t done that dance since my wife died. There’s a whole crowd of people out there who need to learn how to do the Scarn”

Entre vergüenza y secretismo es que Billie inicia declarando que no se van a dar declaraciones respecto de este disperso track, ni mucho menos cómo gestiona sus propias “adicciones” en un contexto deplorable que define por sí mismo como “Bad, bad news. One of us is gonna lose. I’m the powder, you’re the fuse. Just add some friction”.

El lenguaje utilizado durante los 2:59 que dura el noveno track del primer LP de la artista, es un lenguaje tan amplio, que la capacidad de identificación trasciende lo meramente propuesto con The Office, sino que esta retórica puede ser extensiva a todas aquellas adicciones que no afectan los estilos de vida en forma problemática.

Terminado la primera parte de la canción, se vuelven a tomar samplers de la serie casi como un modo de relevar el archivo histórico en clave musical, pero esta vez enfocados en la reacciones de personajes como Kevin Malone y Kelly Kapoor, por lo que Billie nos lleva de nuevo a rememorar la oscilación del capítulo que trata sobre la película producida, escrita, actuada y post-producida por Michael Scott.

El guiño humorístico que toma Eilish para desarrollar coherencia interna entre la base levantada por Finneas, su interpretación relacional con The Office y también la estructura narrativa, marca que los fragmentos tomados de la serie apuntan a lo irracional e irreverente como nodo central del capítulo. La mentira piadosa, el respeto y afecto ante cada crítica que se levanta sobre una película tan estúpida como tierna, es la esencia que Elish captura de la misma serie, y que también la motiva a escribir uno de sus temas favoritos para performatizar en la segunda mitad de sus shows en vivo.

La inocencia con la que es escrito este track, es uno de los hilos conductores más genuinos que presenta la artista, espacio en el que se permite abrir en profundidad aquellos resabios de la niñez que aún se experimenta desde la pureza del amor “adictivo” e irracional como los fanatismos.

Llegados a la última parte de la canción, Eilish apuesta por realizar el puente del tema tensionando las bases tradicionales del rock, por lo que se estructura algo llevado a una práctica de dance-pop oscuro, para luego explotar con el coro final dejando en claro que su más extraña adicción es realmente su capacidad de obsesionarse con algo tan sencillo como la sitcom en su versión norteamericana.

El outro del track está pensando también en que esta pieza sea interpretada como un capítulo más de la serie, algo así como un spin off pero levantado desde la misma artista, siempre respetando los márgenes de “The Accountants” y “The Farm”; por este motivo Billie y Finneas cierran con la conversación entre Michael Scott y Kelly Kapoor, en un aura de capturar la relevancia de la serie, el capítulo, la escena, pero también del tema:

M: Did you Like It?, did you like it ?
K: Um… Which part?

No caben dudas que la versatilidad que caracteriza a la artista se roba la atención y el fanatismo de millones a lo largo del globo, por lo mismo la cita acordada para el próximo viernes 17 de marzo de 2023 en el Parque Bicentenario Cerrillos de Santiago de Chile es una de las cartas fuertes de esta nueva versión de Lollapalooza Chile, una carta perfomática que no te debes perder, por lo mismo, si deseas asegurar tu cita con la ideóloga de ilomilo, puedes comprar tus entradas en el siguiente LINK.

Publicado el 21.01.2023
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