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Morrissey, activismo estético. Review sábado 15 de diciembre del 2018 en el Movistar Arena de Santiago de Chile.

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Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Sergio Cortese, cortesía T4F+Bizarro

Moz en el Movistar Arena. Al entrar me encuentro con una pantalla que  proyecta  una foto de una mujer. Miro su retrato en blanco y negro  y no la reconozco. Tiene el pelo ondulado, corto y despeinado. Una nariz imponente. Su mirada está perdida pero es directa y firme. Lleva unos collares con formas circulares. Le saco una foto. La busco. Es la escritora feminista Germaine Green cuando joven. Suena Bang a Gong de T.Rex. Aparecen Los Ramones. David Bowie. Love Affair.  Patti Smith canta Horses con lentes oscuros. Son 30 minutos de espera para que aparezca Morrisey entre un random de iconos musicales y culturales. En este preludio recuerdo que la última vez que lo vi fue en el Festival SUE del 2004. Estaban Pj. Harvey y Mars Volta. Estos tocaron solo cuarenta y cinco minutos y finalizaron con una esporádica  aparición de  John Frusciante en guitarra.

Años más tarde comienza a sonar William, was really nothing. Unos escudos azules de neón titilan como decoración y se escuchan aplausos eufóricos por todo el lugar. Es Steven Patrick Morrissey con una chaqueta  negra y una polera que dice No más rodeo. Polera activista de Animal libre a favor de la campaña #NoesDeporte.

Durante su presentación esta no será la única expresión política y animalista que exhibirá. Luego de tocar Alma Matter, I wish you lonely  y Hairdresser On Fire aparecen proyectados videos de los chaquetas amarillas contra Macron con la canción Im Trowing my arms around París. “And in the absence of human touch” dice un verso. Pienso que eso es Emmanuel Macron y su reforma laboral fascista, la ausencia del tacto humano. Más tarde cuando suena Who will protect us from the police? Moz reaparece en escena con la polera de Venezuela mientras paralelamente se proyecta  la represión policial acontecida en las últimas semanas a nivel mundial.

Morrisey se mueve con desplante, tiene un toque sutil de movimientos corporales y faciales. Es elegancia y disciplina juntas.  Mientras canta Jack the Ripper aparece humo blanco, se toca su cuerpo y una luz refleja su rostro expresivo y de gestos marcados. Pronto, como siempre, se sacará la polera. “You are to young to remember or to old to forget”, le dice al público.

Gracias a esta frase recuerdo que The Smiths  rechazó la canción  Every day is like Sunday con el productor Stephen Street. Luego años más tarde Moz la retomaría. En el videoclip se muestra a una chica de pelo corto a la deriva, deambulando por las costas de Gales un día domingo. Es el armagedón británico pues nadie quiere estar en la ciudad. Se muestra un pueblo desolado junto al mar. Este personaje lleva puesta una polera que dice “I dont eat friends” y  en su recorrido observa  una vitrina donde venden carne. Al mirarla prefiere salir corriendo y sentarse junto al mar. Escribe en una postal una oración que dice “Meat is murder”, clara intertextualidad con el disco de The Smiths.  Después camina con unos audífonos vintage amarillos y toma café solitariamente mientras escribe “Cruelty without beauty”.

Este clip es el resumen de la estética, estilo musical e ideologías que tiene Morrisey. En el se puede apreciar ese toque único y característico que tiene para  expresar la soledad, el amor y mezclarlo con  la política y la actualidad. Su música es una ciudad deprimida fuera de temporada.

Esta canción en conjunto con  How soon is know? y Its is really so strange fueron las rememoranzas de The Smiths, las cuales vibraron con la potencia del gong.  Y no solo eso, estas recordaron quién es Morrisey y porqué a pesar de los múltiples discursos contradictorios que ha expresado en el último tiempo, aún se mantiene como un ícono del rock independiente.

Ya casi finalizando se escucha First on the Gang to Die y  aparece una imagen de un hombre disparándose en la cabeza. Esta se repite una y otra vez. Las luces se apagan, hay aplausos, el público grita y Morrisey se desvanece sin despedirse.

Publicado el 18.12.2018
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