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FAUL: El golpe final

Escrito por Pablo Rosenzvaig / Fotos por @godoyphotoshoot para @walkingstgo.

“Tengo una pila de buenos momentos, pero mi favorito es cuando le di una patada al hooligan” – Eric Cantona.

Me demoré demasiado en escribir esta reseña porque estuve varios días buscando la letra de una canción, que no sé si existe o me la inventé, y que decía algo así como: «Aliterar la aliteración hasta dejarla obsoleta» y me quedé pegado en eso de la aliteración, porque el viernes 24 del mayo de 2024 fui a ver por primera vez a ver a Sastre y Apache y a Faul (ya escribiré largamente de Sastre y apache en otro momento) y lo primero que pensé, fue que ya estaba viejo para ir a escuchar de nuevo verdades literales de lo que ya odiamos hace rato; como el control policial, la idea de que estar loco en una sociedad perversa es ser cuerdo, o que los barrios de Santiago están hechos por una junta militar jugando curados, a elegir-tipo Monopoly- dónde ubicarían los nuevos guetos porque ya estaba bien de tanta rotería.

Partieron proyectando el video que realizó Susana Díaz de la canción “La Primavera” y funcionó perfecto, como si Faul fuera un equipo y tuvieras a Bielsa de entrenador.

Susana Díaz Berrios -directora, entre otros filmes, de Bestiario del Ruido, Hardcore: La revolución inconclusa, Supersordo: Historia y geografía de un ruido- utiliza mezcla imágenes de la banda tocando mezcladas con imágenes de archivo de protestas, que se ven en la pantalla como si la historia las hubiera reprimido o quemado, al igual que a los libros o a Rodrigo Rojas de Negri.

Susana filma esto con la misma urgencia con la que la banda toca, como si se tratara de un tratamiento Ludovico, vemos desfilar(pero sin Beethoven) a la yuta y sus montajes, al Estado y sus allanamientos, mientras el blanco y negro en 8 mm pareciera que quemará la pantalla. Pensaba todo esto de la aliteración porque más que una repetición de ideas, es la repetición de un sonido y lo primero que me pasó con Faul, es que el sonido me pasó por encima y tuve que dejar de analizarlo todo como si fuera un aliade deconstructivo.

Todo eso que hoy el mercado llama Experiencia y que la vende como si fuera una especie de soma de Huxley, reducible a un producto de mercado donde se vende la confirmación de un deseo, Faul lo hace al revés, nada de experiencias cómodas pensando en un consumidor: Rockanroll nene¡¡¡, como decía el personaje de Capusotto llamado Pomelo. No es fácil tener una banda con el saxo en un lugar importante, a no ser que seas Dana Colley y tu banda se llame Morphine. El saxo en Faul suena como una mezcla entre John Zorn, Sumo, Gallon Drunk y Los Redondos y eso es peludísimo.

Pensando en Faul obvio, que pensé en el fútbol y en todas las patadas que te pegan el lo cotidiano sin plata para canillera. Pensé también en que es un equipo que juega de memoria. Si el batero le tira un pase al bajista, el bajista le devuelve no un ladrillo, sino una pared entera y le regala hasta un cuadro para colgar y un balón de Ceresita.

Cuando se dice que el fútbol es una pasión más que un sentimiento, es porque hay algo inexplicable en esas bandas en vivo que transpiran la camiseta, pero no necesariamente como una puesta en escena, sino como algo éticamente inseparable de lo que hacen. Faul en vivo, toca respetando esa máxima irreductible del barrio: Pasa la pelota o pasa el jugador.

FAUL Lanzamiento videoclip «La Primavera» – Espacio del Angel – 24.05.2024

Publicado el 10.06.2024
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