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El regreso del festival En Órbita marca un hito con dos jornadas inolvidables de música alternativa.

ws beach fossils
Texto y fotos por Jorge Pinto para @walkingstgo – 24 y 25 de septiembre de 2026

El Festival En Órbita por fin está de vuelta. Ocho años pasaron desde la última vez. Nuestra cita favorita con la música y la cultura alternativa regresó, y no será fue sólo un día: fueron dos jornadas en el Centro de Eventos del Mall Barrio Independencia.

El jueves 24 de septiembre de 2026 inauguró oficialmente el esperado festival En Órbita con un cartel internacional imperdible. La agrupación chilena Dinastía Moon abrió la velada, seguida por el post-punk recitado de los británicos Dry Cleaning y la energía etérea de Blonde Redhead desde Estados Unidos.

ws blonde redhead

Empezar la tarde no es sencillo, pero el honor recayó en los muchachos de Dinastía Moon. Son de casa, un quinteto de rock neopsicodélico tribal que venía directo de terminar su primera gran gira latinoamericana: dieciséis fechas repartidas en cinco países. Volver a tocar en Chile significaba algo íntimo, un reencuentro necesario con los suyos. Durante unos cuarenta y cinco minutos —el tiempo pasó volando y a la vez se sintió denso— desplegaron un viaje netamente instrumental. Pura psicodelia espesa, con el detalle hipnótico de incorporar un sitar para doblar el espacio-tiempo mezclado con ritmos Santanísticos ovacionados canción tras canción.

Luego vino la primera banda extranjera de la noche. Dry Cleaning, directo desde el Reino Unido a poner las cosas en su lugar con ese post-punk tan suyo. Ahí estaba Florence Shaw al frente, con esa forma de cantar que parece una charla aburrida y brillante a la vez, cargada de una ironía inmensa. Junto a ella, la “energía hecha persona” de Tom Dowse en la guitarra, Lewis Maynard marcando el bajo, Nick Buxton tras la batería y Josh Eggerton como músico de gira. Nos regalaron una hora exacta de minimalismo filoso. Era apenas su segunda vez en el país después de aquella visita de mayo de 2023, así que aprovecharon de conjugar seis tracks tradicionales junto a siete canciones del álbum «Secret Love», lanzado este enero, para culminar su vibrante actuación interpretando precisamente el tema que abre dicho trabajo discográfico (el single “Hit My Head All Day”).

ws dry cleaning

El cierre definitivo de la jornada, quedó en manos de Blonde Redhead. Catorce años. Catorce largos años desde la última vez que pisaron suelo chileno en septiembre de 2012. Imagínate la expectativa acumulada en la gente, esa especie de hambre contenida. El trío plurinacional liderado por la inconfundible japonesa Kazu Makino (voz) junto a los hermanos italianos Amedeo (guitarra) y Simone Pace (batería) se adueñó del escenario por setenta y cinco minutos de pura descarga emocional. Lo suyo fue una clase maestra de cómo cruzar el noise, el art rock y el dreampop sin pedir permiso, ingresando con “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara en el mp3 de intro, abriendo con la tensión magnética de «Bipolar» y sacando a pasear rarezas experimentales como “Melody experiment”, la atmósfera gélida de «Snowman», el doblete introspectivo de «Sit Down for Dinner” y culminando con el encore electrizante de «Distilled» y la sutileza magnética de «Kiss Her Kiss Her».

La recta final del festival En Órbita vibró el viernes 25 de septiembre de 2026 gracias a una cartelera estelar. Dënver representó el talento chileno con su distinguido repertorio, antecediendo a los norteamericanos Beach Fossils, mientras que el broche de oro llegó mediante el after party organizada por Discos Patocarlos junto a Andrea Paz, Diegors y Alejandro Paz.

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Arrancar la segunda fecha tenía su peso, y el honor se lo llevó un clásico indiscutible de nuestra casa: el dúo de indie pop Dënver. Ahí estaban Mariano Montenegro y Milton Mahan, arropados por su banda soporte (Pablo Jara en la guitarra, Pablo “Pau” Acuña en el bajo y Paula Céspedes en la batería) durante cuarenta y cinco minutos que se pasaron volando. No fue un set al azar; se nota que hubo cabeza fría para armarlo. Mezclaron esos himnos generacionales que todos coreamos a gritos —cerrando con “Lo que quieras” llevándose la ovación de la noche, obvio— y los entrelazaron con sus sencillos más frescos: “Bien tu mal”, la sensibilidad de “A pedacitos” y la melancolía de “Que muera el invierno” en formato íntimo.

ws dënver

Luego vino el plato fuerte, el cierre definitivo que todos esperaban. Beach Fossils se adueñó de la tarima como el gran número estelar de la velada. Fue su tercera vez en Chile, sí, pero esta vez se quitaron las amarras de los formatos cortos de los festivales boutique para regalarle a la fanaticada un show generoso, largo, que bordeó los setenta y cinco minutos de puro desahogo “non stop”. Con Dustin Payseur al frente en la voz y guitarra, secundado por Jack Doyle Smith en el bajo, Tommy Davidson rasgando las seis cuerdas y Anton Hochheim marcando el pulso en la batería, la banda tejió un entramado denso, melancólico y profundamente atmosférico. No se guardaron nada: fue un repaso honesto y vibrante que recorrió de arriba a abajo toda su discografía.

Publicado el 27.09.2026
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