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Disparos pop en Santiago / Foto Review lanzamiento disco “Latinoamericana” de Alex Anwandter, 22.11.2018

Alex Anwandter Latinoamericana 22.11.2018 Teatro Caupolicán 14

Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por @godoyphotoshoot.

El lanzamiento del disco Latinoamericana de Alex Anwandter comenzaba a las nueve. Minutos antes me encontraba caminando por la Alameda en una marcha feminista que encontré por casualidad. Me uní a ella y pensaba en lo que estaba sucediendo en el país. Conflicto mapuche, balas directas al cráneo, feminismo y pañuelos verdes, la ley de género y las discusiones en torno al aborto. Pensé en unos versos de Lemebel que dicen «Defiendo lo que soy / Me apesta la injusticia / Y sospecho que esta cueca democrática / Pero no me hable del proletariado / Porque ser pobre y maricón es peor» y recordé la canción Manifiesto. «Hoy soy mujer, hoy soy mujer / El maricón del pueblo / Aunque me prendan fuego / Mi sentimiento / Junto a lo más urgente». Entonces, ¿cuál es la urgencia de Latinoamérica?, me pregunté.

Me metí por entre calles y recovecos para evadir el guanaco y la violencia. Caminé por San Diego hasta llegar al Teatro Caupolicán. Años antes, para Agnostic Front con H20, habían tirado una lacrimógena mientras cantaba  Tony Morse “Guilty by Association”. Nunca se supo bien que pasó. En esta ocasión en cambio, el teatro estaba pacífico, alegre y repleto. Se apagaron las luces y todo comenzó. El público clamó y sentí a mi lado saltos desde la platea alta hacia la cancha. Escuché “Un loco se tiró” y me reí. En ese mismo instante, Alex A. apareció con el pelo engominado y con una camisa de seda azulada.  Comenzó Axis Mundis y el público gritó y cantó Oh, oh, oh. Con bailes, gesticulaciones y posturas en el escenario siguió la canción de Teleradio Donoso, Bailar y llorar. El piso vibraba, sentía en mi cuerpo como saltan. Su baile es como un esquema pop, pensé.  Ritmo electro pop, palmas y el suelo siguió moviéndose al ritmo de Amiga.

Diciendo que su ídolo era Juan Gabriel y que había olor a marihuana, tocó Rebeldes  en medio de la confusión entre las drogas y el amor. Celebró a las mujeres con guitarra acústica con un tema de la española  Christina Rosenvinge, Nadie como tú. Hay una ola que quiere que retrocedamos cinco décadas, dijo. ¿Quiénes serían esta ola? pensé en medio del discurso. Población indígena, mujeres, autoridades y los amigos tibios se ven arrastrados por este mar, me respondí. El trabajo como mini trinchera. ¡Camilo Catrillanca presente!, se escuchó desde el público. La música como minitrinchera.  Apoyo a la resistencia.  Fue la frase «Ellos son minorías autoritarias» la que retumbó por todo el teatro.

En medio de este ánimo agitado Javiera Mena y Gepe aparecieron con Sol de invierno y Tatuajes. Donald Trump. Jai Bolsonaro. Sebastián Piñera. Ultraderecha. Estados políticos actuales de América. Imágenes proyectadas que congelaban la retina. Luego, Miranda! revivió la emoción agujereada por  la actualidad con Siempre es viernes en mi corazón, Imán y Bailarina. Finalmente, Alex Anwandter  sentado en el piano le cantó al amor. Últimos temas y una lluvia de papel blanco serpenteado cae entre el público para despedir una jornada emotiva, política y musical.

Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Miguel Inostroza Godoy.

Fotos Javiera Mena, Gepe y MIRANDA! por Natalie Lafuente gentileza Agencia Collage.

Publicado el 26.11.2018
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