• instagram
  • twitter
  • facebook
WS

Carlos Cabezas: “Dios mío, un ser humano”

Carlos Cabezas El Resplandor Blondie 10.08.2019 WalkingStgo 60

Texto por Matías Apablaza / Fotos por Miguel Inostroza Godoy – 10.08.2019.

Un hombre llega a París luego de 300 siglos de viaje, un viaje en el que lo ha perdido todo. Cuando arriba a este París oxidado y medio muerto, cierra las ojos y lo invade un cansancio y una desilusión extrema, algo parecido a la desesperación. Más adelante se encuentra con un taxi lleno de telarañas, el cadáver del chofer al volante, una capa de polvo que envuelve la ciudad por completo. Ese ánimo visceral y explosivo de París, novela de Mario Levrero, está en el disco El resplandor, lo que fue el debut, en 1997, como solista de Carlos Cabezas.

Y el 10 de agosto, en la atmósfera subterránea de Blondie, se celebraron esos 22 años. Cabezas fue acompañado por La Banda del DolorEdita Rojas en la batería, Gonzalo López en el bajo, Nicolás Quinteros en los teclados, Mauricio Melo y Paolo Murillo en las guitarras– para instalar, en escena, esos sonidos envolventes y eléctricos de El resplandor, disco considerado ya de culto y necesario de revisitar por su desparpajo y variedad.

“Dios mío, un ser humano”, con esta frase sampleada comenzó “Bailando En Silencio”. Con imágenes proyectadas del bombardeo a La Moneda de 1973, el impulso del canto señorial y maduro de Cabezas ya se oía y solo había que dejarse atrapar por esta letra apocalíptica y sombría: “En la vida donde en la muerte/ En las tardes de tu cara fuerte/ En los cielos y en la resurrección/ Del dolor”. El pulso de la batería se sentía, vibraba contundente y, de a poco, esa visceralidad de las guitarras transformaba el show en un diálogo crudo, que fácilmente pasaba a lo experimental.

El show siguió el orden del disco y, a medida que avanzábamos, apareció el primero de varios invitados. Sergio “Tilo” González (Congreso), en “Lo Mejor De Ti”, a doble batería, aportó con potencia y solidez a un tema romántico y que Cabezas lo interpretó de forma intensa. Esa misma fuerza se encontró en las siguientes canciones, de corte, como “Monopolygamia”, electrónico; o más agresiva y punk, como “New Fast Car”, acompañada de imágenes de competencias automovilísticas y carreras de galgos: “¡Qué qué qué qué sucede cuando nada duele!”.

Donde las guitarras de Murillo y Melo se lucieron fue en “Un Cirujano Turco” y en “Endoncia”. Después vino “Kor O Wok”, otro de los puntos altos del disco, y que en vivo la mezcla se hizo poderosa, gracias al bajo de Cristián Heynes y debido al coro mántrico de Cabezas, López y Melo. La batería era atronante y el público parecía inquietarse y gozar con la mixtura experimental que la Banda del Dolor proponía.

Así, El resplandor cerraba con “Eso Tiembla” y “Alegarikous”, formas inmejorables de mostrar la madurez, con una letra enrevesada y un dejo vertiginoso y deliberado a la hora de crear y componer. El último, una composición de aspecto intemporal, ajena, que instaló un presente a medida que se descolgó la poética circular de Cabezas: “Tu paisaje apaciguador/ Tu resplandor desierto/ Tú suspiras en tu habitación/ Tu comezón despierta”.

La segunda parte del concierto fue excepcional, una elección de temas que hicieron del show no solo un paseo por lo mejor de Los Electrodomésticos y Cabezas, sino también el inicio de una fiesta que sería cargada hacia lo oscuro y el histrionismo. Esta parte final comenzó con la interpretación de “Pez” y “Maldita”, para que luego entrara al escenario Angelo Pierattini y se mostrarán las versiones de los boleros “Adiós Amor” y “Has Sabido Sufrir”. Luego se sumó el baterista Pancho Molina (ex Los Tres) y ya contábamos ocho músicos arriba. Para cerrar, vino una versión exuberante y lóbrega de “Bolsa De Mareo”, del disco Fome de Los Tres.

La ovación glorificó lo que significa este disco descatalogado pero vital. La sensación fue la misma, como volver de un viaje de trescientos siglos y encontrarse con grises, túneles, vías subterráneas, solo que al final de esa ciudad polvorienta y llena de telarañas fue posible hallar un resplandor incandescente, el estrépito de Carlos Cabezas.

Galería de fotos

@walkingstgo

Publicado el 12.08.2019
2572 veces leido