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Así se vivió el Color Night Light 2018 en el Velódromo del Estadio Nacional

portada colorsnightlights 2018 WEB

En la ciudad de Santiago un día en donde los ánimos estaban enfocados a los disfraces, a los dulces, a las fiestas lúgubres y terroríficas se celebró la primera instancia del festival Color Night Light 2018 en el Velódromo del Estadio Nacional. Anteriormente artistas como Jamiroquai, Kool & The Gang, Los Amigos Invisibles, Illya Kuryaki & The Valderramas, Pixies y Placebo ya se habían subido al escenario en diferentes versiones gracias a la productora Colors.

Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Ignacio Orrego / Ramón Gómez, gentileza de Colors Chile

Desde temprano en la tarde el encargado de abrir la jornada halloweenesca fue el Dj californiano Jinco, conocido por sus canciones “I Wonder” y “Tokyo” y quién en marzo del 2017 lanzó su primer EP con Spinnin Records llamado “Dream Machine”.

Ya alrededor de las 17:·30 cuando las calles de la ciudad se empezaban a inundar de oficinistas corriendo agitados, llevando en sus manos bolsas de plástico empapadas de máscaras de terror, de pelucas fosforescentes amarillas y maquillajes sangrientos, salió a escena la cantautora penquista Daniela González, con su nombre artístico Dulce y Agraz. Ella con sus 19 años se destaca actualmente por su música pop juvenil y por haber editado su primer EP bajo la producción del cantautor chileno Javier Barría. Su último single debut “Súbitamente” fue estrenado este mes, el cual nos habla del amor y de cuidarse a uno mismo.

Luego con un público escaso y sentado en el suelo, en un ambiente calmado, se presentó Saiko, banda de pop rock lidera por Denisse Malebrán y quienes tienen 7 álbumes estrenados, siendo el último Lengua muerta, lanzado el pasado 2017.

Sin embargo se siente en el lugar que el festival recién empezó en la tarde noche con la banda californiana Foster the People (2009), los cuales ya habían tocado en Chile el 2012 y 2015 en el festival Lollapalooza.

Al comenzar se ven de fondo unas letras caligráficas de neón brillantes que dicen “Sacred Heart Club” (nombre del último álbum realizado el año 2017) y se oye a lo lejos la voz de una mujer recitando un poema, donde la frase que se repite una y otra vez es “la primavera viene con cerezos” correspondiente al poema XIV de 20 poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda Suena una pandereta, se entrelazan sonidos melódicos sintetizados y se escucha la primera canción, “Houdini”.

Mark Foster, líder de la banda, aparece vestido con una polera blanca, chaqueta de cuero con adornos y pantalones negros. Al observarlo se ve que esta seguro, que sabe lo que hace y que conoce a su público. Canta con su voz pop armoniosa, se mueve a través del escenario bailando, se tira al suelo, se le cae brevemente el micrófono en el tema “Call it that you want” y señala entremedio que hace 4 años que no venía a Chile. Por otro lado, el guitarrista y tecladista Sean Cimino disfruta esta música pop rock llena de jingles. Está cómodo y se desenvuelve relajadamente pues sabe que es la primera vez que se presenta en Chile como miembro oficial del grupo.

Se corean temas como “Doing for the money”, “Pay the men” y “Uncondicional Love”. Rostros de mujeres adolescentes gritan ante cualquier movimiento del vocalista y cantan enajenadamente todos los temas, unos tras otros. Finalmente, Mark se dirige al público,

saca una hoja blanca y lee en un español mal pronunciado un discurso donde habla del
apoyo a la clase obrera, de la belleza de la vida y remata al decir que todos somos familia
ante la mirada de dios. Termina la presentación con la canción “Sit next to me” para dar
paso ya a la última y tan esperada banda del exOasis.

Alrededor de las diez de la noche arranca Noel Gallagher y sus Hight Flying Birds con la canción “Fort Knox” del álbum Who built the moon? (2017). Esta es su segunda presentación consecutiva en el país, siendo la primera una inédita fecha en el gimnasio municipal de Concepción el día anterior. Años antes había realizado su debut como solista en Santiago en un show el año 2012 en el Teatro Caupolicán junto a los pájaros voladores, luego regresó como parte del cartel del festival Lollapalooza 2016 y finalmente volvió un año después como telonero del concierto de U2 en el Estadio Nacional.

Ahora Noel se presentó parco, serio y con una camisa café. El espacio se inundó de rock psicodélico con esta pieza inicial que roza lo instrumental con ritmos britpop. Se siente la energía contenida de los músicos voladores y del público. Suena “Holy Mountain”, la canción que dice en sus letras repetitivamente “She fell, she fell, right under my spell”, primer single de su último álbum.

Luego las miradas recaen en Charlotte Marionneau, quien lleva el cabello corto con una chasquilla que apenas permite ver sus ojos y una chaqueta verdosa larga. En un acto casi performático toma un teléfono negro y empieza a hablar e hilar diferentes frases al comienzo de la canción “Its a beautiful world”, tema que reforzará en potencia Chris Sharrock en la batería. Pareciera que su presencia en Hight Flying Birds rosara lo teatral, ya que es ella misma quien más adelante toma unas tijeras y las acerca al micrófono para generar un riff en el tema “She tought me who to fly”.

Una de las canciones más coreadas por el público es“ If i had a gun”, tema clave que recuerda a los ritmos de Oasis. A partir de esto se rememoraron y corearon emocionadamente al unísono canciones como “Little by Little”, “Whatever”, y “Wonderwall”. Es en este repertorio antiguo donde se destaca “Got let it out”, que al ser cantada por la voz de Noel y no de Liam suena un poco forzada y diferente al escucharla.

Gallagher no interactúa mucho con el público, tiene una postura profesional y distante. La única vez que quiso forjar una relación con sus fans fue para criticar a Alexis Sánchez por no haber firmado como futbolista en el Manchester, dedicándole por esto la canción “Dont look back in anger”. Finalmente, el show de Noel Gallagher y su bandada de pájaros terminó con “All you need is love”, un cover de Los Beatles.

Se debe destacar que su presentación demuestra un interés por la experimentación y por el intento de escapar del fantasma de los riff de Oasis, buscando quizás un desafío creativo que va más allá de crear hits pegajosos.

Texto por Constanza Bustos Sánchez / Fotos por Ignacio Orrego / Ramón Gómez, gentileza de Colors Chile

www.colorschile.cl
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Publicado el 01.11.2018
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